Jardín de Niños

El jardín de niños Waldorf pone enorme cuidado en el desarrollo interno y externo del niño. Desde el nacimiento y hasta los siete años, el niño debe crecer en un ambiente amable con su naturaleza infantil, que favorezca el desarrollo de la voluntad, la cual ejerce a través del movimiento. En esta bella etapa de la vida, el conocimiento entra por las extremidades, particularmente por el uso creativo de las manos, y no a través de presiones intelectuales innecesarias y estresantes, como suele ocurrir en escuelas tradicionales.

Por esta razón, en nuestro Jardín de Niños, los pequeños realizan acciones donde las extremidades se constituyen en la entrada al conocimiento. Esto significa que no haremos un innecesario y deliberado llamado al pensamiento, sino que, a través de actividades, como el juego libre, labores del hogar, cuidado de la naturaleza y manualidades, el niño adquirirá las nutrientes esenciales para el futuro trabajo intelectual que se llevará a cabo después de los siete años.

En los primeros años de vida el aprendizaje es inconsciente, esto significa que de manera espontánea, sin reflexión, el niño aprende imitando el medio ambiente que le rodea, en particular las acciones adultas. De esta forma, las actividades artísticas, el juego, la imitación, y en consecuencia el ejemplo adulto, son el hilo conductor en esta importante etapa. El niño alberga en su interior enorme potencial, lo cual exige del adulto profundo conocimiento y respeto hacia las fuerzas formativas del niño.

 

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